La fe cristiana es una experiencia comunitaria desde sus más remotos orígenes. Así lo entendieron y vivieron los primeros discípulos de Jesús de Nazareth.
En veinte siglos de cristianismo muchos creyentes lo han olvidado.
Pero muchos hombres y mujeres de todas las épocas han luchado por devolver al mensaje cristiano la fuerza de la comunidad; creando grupos de creyentes comprometidos.
Queremos volver a descubrir el sentido de grupo, de pueblo en camino, de comunidad que se construye transformando la historia en solidaridad.
Descubrimos el sentido de la vida
Para ello caminamos hacia: La capacidad de mirarnos interiormente con serenidad, sin autoengaños.Un conocimiento de la propia persona.Una expresión serena de deseos y esperanzas.Aceptación de límites y cualidades.Un equilibrio afectivo. Armonía interior.La autonomía personal.Una visión positiva de la vida: alegría.La gratuidad y entrega voluntaria.Una lectura crítica y profética de la realidad.
Para ello caminamos hacia:
Conocemos y anunciamos nuestra fe
Vivimos la fe como anuncio profético que libera y como conocimiento en profundidad (MARTYRIA). Para ello caminamos hacia:Conocimiento de los contenidos de la fe:Biblia, Sacramentos, Cristología, Iglesia...Lenguajes para expresar la fe hoy.Expresión de la fe interiorizada en la vida.Diálogo y síntesis entre fe, vida y cultura.Lectura de la vida desde la fe y el Evangelio.Influencia de la cultura como expresión de la fe.
Vivimos la fe como anuncio profético que libera y como conocimiento en profundidad (MARTYRIA).
Creamos Comunidad
Vivimos la fe como manifestación de un modo nuevo de convivir y compartir, signo de comunión que responde al anhelo de hermandad, de paz, de reconciliación y comunicación de los hombres de todos los tiempos (KOINONIA). Para ello subrayamos:La importancia de los otros en la propia vida.Las relaciones fraternas, solidarias...La apertura y el servicio.La pertenencia y participación en comunidad.La comunicación de ideas y sentimientos.El ambiente de libertad y sinceridad
Vivimos la fe como manifestación de un modo nuevo de convivir y compartir, signo de comunión que responde al anhelo de hermandad, de paz, de reconciliación y comunicación de los hombres de todos los tiempos (KOINONIA).
Celebramos la vida y la fe
Vivimos la vida como acción de gracias y celebración gozosa. Participamos en los sacramentos de los que recibimos la fuerza liberadora que nos entrega Cristo. (LITURGIA) Para ello potenciamos:La celebración de los acontecimientos diarios.La oración personal y comunitaria.El encuentro con Cristo en los sacramentos.El sentido comunitario de la celebración.La dimensión liberadora de la celebración.La oración que se hace denuncia profética.
Vivimos la vida como acción de gracias y celebración gozosa. Participamos en los sacramentos de los que recibimos la fuerza liberadora que nos entrega Cristo. (LITURGIA)
Transformamos la realidad
Vivimos la vida y la fe como compromiso que se concreta en la fraternidad, la entrega gratuita y solidaria con aquellas personas que sufren exclusión y necesidad. (DIAKONIA) Para ello subrayamos:Desarrollamos las posibilidades de la propia vida.Vivimos la disponibilidad.Asumimos la responsabilidad cotidiana.Entendemos la vida como misión.Potenciamos la mentalidad de promoción:Justicia, derechos humanos...Ofrecemos –dentro de las propias posibilidades- un voluntariado social y misionero.
Vivimos la vida y la fe como compromiso que se concreta en la fraternidad, la entrega gratuita y solidaria con aquellas personas que sufren exclusión y necesidad. (DIAKONIA)
Cada uno de nosotros individual y comunitariamente nos proponemos:
“Rejuvenecer el rostro de la Iglesia que es la Madre de nuestra Fe” Con el estilo de nuestro Padre Don Bosco y confiando en la presencia del Emmanuel en la historia y en el auxilio materno de María.